El Comité de Derechos Humanos de la ONU concluyó que Guatemala violó derechos fundamentales de una niña de 14 años, víctima de violación, al obligarla a continuar con un embarazo no deseado.
“Ninguna niña debería ser obligada a llevar en su vientre al hijo de su violador. Hacerlo, le arrebata su dignidad, su futuro y sus derechos más fundamentales”, afirmó Hélène Tigroudja, integrante del Comité, agregando que “esto no es solo una violación de la autonomía reproductiva, es un acto de profunda crueldad”.
El caso fue presentado por Fátima (nombre ficticio), quien quedó embarazada tras ser abusada por un exdirector de guardería. A pesar de los múltiples abusos, el Estado no garantizó acceso al aborto legal ni procesó adecuadamente al agresor, quien logró evadir la justicia durante nueve años.
El embarazo derivó en un parto traumático y, pese a manifestar su negativa a cuidar al bebé, Fátima fue forzada a asumir la maternidad. Hoy, el niño vive con su abuela, mientras ella lucha por su manutención.
El Comité denunció que el caso refleja un patrón estructural de maternidades forzadas e impunidad frente a la violencia sexual en Guatemala, donde el aborto es legal solo en casos extremos, pero en la práctica, el acceso es casi inexistente.