Las universidades de EE.UU. se desploman un 20% en estudiantes extranjeros

Ya lo están sintiendo. Las políticas de mano dura contra la inmigración radical están funcionando: menos activistas del odio, menos disturbios y menos campus convertidos en campamentos de apoyo al terrorismo.

El Secretario de Estado de los Estados Unidos Marco Rubio, lo dejó clarísimo y sin filtro:

“Si vienes y nos dices ‘Soy un gran partidario de Hamás’, un grupo terrorista asesino, violador de mujeres, secuestrador de niños, que usa hospitales como escudos y que devuelve más cadáveres que rehenes vivos… ¿crees que te vamos a dar visa? Te la negamos en la cara.

Y si ya la tienes y te descubren incitando odio, apoyando el terrorismo o celebrando la masacre del 7 de octubre… te la revocamos inmediatamente. ¿Tienes green card gracias a esa visa? Te expulsamos.

No tienen ningún derecho a estar aquí. Estados Unidos no es un refugio para fanáticos de Hamás, ni un patio de juegos para jihadistas de salón que luego lloran cuando les cierran la puerta.”

Mensaje claro para los simpatizantes de Hamás: si apoyas a una organización terrorista que viola, tortura y asesina, no eres bienvenido en Estados Unidos.

Se acabó la era de los campus como santuarios del antisemitismo y el islamismo radical.