Honduras entre los países beneficiados por la iniciativa “Reinicio humanitario” de la OCHA un acuerdo de reforma humanitaria con la ONU y la Administración del presidente Donald Trump

El Departamento de Estado de Los Estados Unidos informó hoy y aprovechando el enorme éxito del histórico acuerdo marco “Reinicio humanitario” de diciembre de 2025, firmado por la Administración Trump entre Estados Unidos y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), Estados Unidos ha anunciado una aportación adicional de 1.800 millones de dólares en fondos humanitarios destinados a los fondos comunes por países de la OCHA y a las actividades de asistencia humanitaria vitales de máxima prioridad. Esta nueva contribución eleva el apoyo total de Estados Unidos a los programas de reforma, consolidación y asistencia vital de la OCHA a 3.800 millones de dólares en 21 países clave.

Estados Unidos y la OCHA firmaron el primer acuerdo de reajuste humanitario el 29 de diciembre de 2025 en Ginebra (Suiza), junto con un compromiso inicial de Estados Unidos de 2.000 millones de dólares en apoyo a 18 fondos comunes a nivel de país y de crisis. Desde entonces, tanto Estados Unidos como la OCHA han trabajado intensamente para poner en práctica ese acuerdo: prestando asistencia crítica sobre el terreno en un tiempo récord, aplicando nuevas y sólidas medidas de supervisión y rendición de cuentas, movilizando el apoyo de donantes humanitarios importantes y demostrando la eficacia de un modelo de asistencia humanitaria más rápido, más responsable, eficiente, orientado al impacto, impulsado a nivel local y con prioridades muy bien definidas.

Resultados tangibles cuatro meses después: La contribución inicial de Estados Unidos de 2.000 millones de dólares a los fondos comunes de respuesta rápida gestionados por la OCHA (en inglés) fue un éxito rotundo, ya que permitió prestar asistencia vital a 21,1 millones de personas de forma más rápida y eficiente, y centrándose especialmente en quienes se enfrentaban a las necesidades humanitarias más acuciantes, en menos de cuatro meses.

  • Prioridad máxima: Como principal donante humanitario del mundo, Estados Unidos estableció un nuevo referente en cuanto a la prestación y la eficacia de la ayuda humanitaria, ya que el 92 por ciento de los fondos se destinó a las poblaciones con necesidades más acuciantes, niveles 4 y 5, la tasa más alta alcanzada por cualquier donante humanitario en cualquier año presupuestario de la historia.
    • Rapidez a gran escala: La OCHA también ha establecido un nuevo estándar en cuanto a la prestación rápida de ayuda a gran escala. En cuatro meses, la OCHA logró desembolsar con éxito el 88 por ciento de los recursos disponibles y hacerlos llegar sobre el terreno, donde pueden salvar vidas. La OCHA ha establecido un tiempo medio récord de siete días para el desembolso de las ayudas, varias veces más rápido que el promedio histórico de USAID y el doble de rápido que el récord anterior de la OCHA.
    • Impulso local: Las subvenciones de la OCHA financiadas por Estados Unidos también están destinando más recursos a organizaciones y expertos locales. Todos los recursos del fondo común son gestionados por el coordinador residente o humanitario local, lo que garantiza la experiencia local y evita la duplicación de esfuerzos y la falta de coordinación entre agencias. También se destinan más fondos a organizaciones locales, con un porcentaje récord del 13 por ciento de los fondos asignados en la primera contribución de Estados Unidos destinados a socios locales, en comparación con solo el 3,9 por ciento de las contribuciones de otros donantes el año pasado.
    • Mayor rendición de cuentas y transparencia: Estados Unidos también ha dado prioridad a una mayor transparencia y rendición de cuentas en un sector humanitario que durante mucho tiempo ha carecido de ambas. Por primera vez, la OCHA ha publicado un panel de control público en el que se muestran todas las asignaciones realizadas por Estados Unidos con cargo a las contribuciones al fondo común. Además, la OCHA se ha comprometido, y se ha asegurado de que todos sus subbeneficiarios y socios mantengan el mismo compromiso, a recopilar, compartir y analizar una serie de datos de información relativos al despilfarro, el fraude, el abuso y el desvío de la ayuda. Por primera vez, la OCHA ha creado equipos de rendición de cuentas e impacto integrados en los equipos de país para identificar, evaluar, mitigar y responder a los problemas de despilfarro, fraude, abuso y desvío sobre el terreno, así como para recopilar y compartir por primera vez sólidos indicadores de supervisión con Estados Unidos y otros donantes importantes. 
  • Mayor impacto por cada dólar invertido: Al dar prioridad a la ayuda humanitaria estadounidense a través de los fondos comunes gestionados por la OCHA, el Departamento ha reducido la carga administrativa asociada a la gestión de cientos de subvenciones repartidas entre múltiples organizaciones ejecutoras y contextos. A través de estos mecanismos de financiación común, la OCHA ha distribuido los fondos de manera eficiente y a gran escala, de acuerdo con las necesidades identificadas en los llamamientos humanitarios y los planes de respuesta de máxima prioridad, garantizando que el dinero de los contribuyentes estadounidenses se haya destinado a actividades vitales fundamentales, en lugar de a gastos generales y burocracia excesivos.
  • Impulsar una reforma audaz y profunda de las Naciones Unidas y del sector humanitario: En diciembre, el Departamento instó a los organismos de las Naciones Unidas a “adaptarse, reducirse o desaparecer”, y los resultados tangibles, cuantificables y rápidos obtenidos por la OCHA han demostrado que tanto esta como muchos de sus socios son capaces y están dispuestos a adaptarse, reformarse, eliminar el despilfarro y la burocracia excesiva, y volver a centrarse en su mandato fundamental de salvar vidas.

Demostración continuada del apoyo de Estados Unidos: A través de esta financiación adicional de 1.800 millones de dólares, Estados Unidos demuestra su compromiso constante con la labor de la OCHA para salvar vidas, al tiempo que sigue exigiendo a la OCHA que rinda cuentas y obtenga resultados cuantificables y lleve a cabo las reformas prometidas. Entre nuestros dos primeros tramos de financiación, Estados Unidos está apoyando fondos comunes en 21 países, entre ellos Bangladés, Birmania, República Centroafricana, Chad, Colombia, República Democrática del Congo, El Salvador, Etiopía, Guatemala, Haití, Honduras, Kenia, Líbano, Mozambique, Nigeria, Sudán del Sur, Sudán, Siria, Uganda, Ucrania y Venezuela, así como el Fondo Central de la ONU para la Acción en Casos de Emergencia.

Estados Unidos continúa siendo el mayor donante humanitario del mundo, y hacemos un llamamiento a otros gobiernos y al sector privado para que aumenten sus contribuciones a los fondos comunes gestionados por la OCHA como parte de una ONU más eficiente y responsable.