La fuerza espiritual maligna que el gobierno anterior ancló en la Casa Presidencial buscaría infiltrarse en este nuevo gobierno

Pastor Roy Santos

Honduras necesita un gobierno que reconozca a Dios, que busque Su dirección y que no mezcle la fe cristiana con prácticas religiosas ajenas a las Sagradas Escrituras

Hace unas horas, un hermano en la fe me compartió el video donde el presidente Asfura participó en un ritual en Copán Ruinas. No me sorprendió, pues sabía que, en cualquier momento, la fuerza espiritual maligna que el gobierno anterior ancló en la Casa Presidencial buscaría infiltrarse en este nuevo gobierno.
Lo que el presidente ha hecho se encuentra en la misma dimensión espiritual de aquello que, equivocadamente, hizo la expresidenta Xiomara Castro.

La diferencia es que doña Xiomara lo hizo durante la toma de posesión de su gobierno, ignorando a Dios; mientras que don Nasry dedicó su gobierno a Dios en oración. Sin embargo, al participar en este tipo de rituales, abre un portal espiritual que puede contrarrestar la fe que ha declarado tener en Dios.

El error de este tipo de gobernantes es que se dejan engañar con el argumento de que son “actos culturales”, y no profundizan en lo que actualmente los promotores llaman “raíces ancestrales”, que tienen que ver con la adoración y consulta a los muertos, prácticas que Dios aborrece. Este tipo de prácticas, están siendo promovidas por una cosmovisión panteista progresista del nuevo orden mundial, y que sutilmente están introduciendo en las universidades.

“No sea hallado en ti … quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas” (Deuteronomio 18.10-12)

Es lamentable lo que ha hecho el presidente de la República. Eso revela que entre sus consejeros no hay siervos de Dios.

Hago un llamado al presidente Asfura: que examine con seriedad las implicaciones espirituales de participar en rituales que no corresponden a la fe bíblica que ha declarado profesar. Honduras necesita un gobierno que reconozca a Dios, que busque Su dirección y que no mezcle la fe cristiana con prácticas religiosas ajenas a las Sagradas Escrituras.

Presidente Asfura, rectificar a tiempo también es una señal de sabiduría. ¡Arrepiéntase! Eso no ayuda ante la realidad que enfrenta nuestra nación: la sequía que abate a muchos pueblos, incluyendo la capital; la criminalidad que tiene de rodillas a la nación; y una oposición que, lejos de contribuir a la gobernabilidad, lo asedia con intentos de desestabilizar su gobierno, entre tantas otras dificultades.
Rodéese de los consejeros espirituales correctos. Que su gobierno permanezca firme en Dios y no abra espacios a prácticas que puedan comprometer espiritualmente el rumbo de la nación.

Espero que esta vez se respete mi libertad de fe y de expresión, porque lo que estoy haciendo es una valoración espiritual sobre un acto público. Como pastor, tengo el derecho y la responsabilidad de expresar mi perspectiva desde la fe que profeso, así como de señalar, advertir y aconsejar cuando considero que una acción puede apartarse de los principios bíblicos.

Mi propósito no es incitar al odio contra ninguna persona, ni promover hostilidad o violencia. Es ejercer mi libertad de conciencia y de expresión desde mi función pastoral, haciendo un llamado a las autoridades y a la nación conforme a los principios que enseña la Biblia.