Odir Fernández rector de la UNAH «Señora presidente Xiomara Castro el 30 de noviembre el pueblo hondureño no solo eligió autoridades, sino que expresó un claro rechazo a la actual administración, salga con dignidad».
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de los Estados Unidos se refirió a los últimos hechos ocurridos en Honduras que han detenido el conteo de las actas especiales de las elecciones del 30 de noviembre, al vandalismo e intento del oficialismo de quedarse en el Poder.
In Honduras, the National Electoral Council (CNE) needs to begin immediately the special scrutiny process to finalize official results. Any call to disrupt public order or the CNE’s work will be met with consequences. The voices of 3.4 million Hondurans must be respected and upheld.
«En Honduras, el Consejo Nacional Electoral (CNE) debe iniciar de inmediato el proceso de escrutinio especial para finalizar los resultados oficiales. Cualquier llamamiento a alterar el orden público o a perturbar la labor del CNE tendrá consecuencias. Las voces de 3,4 millones de hondureños deben ser respetadas y defendidas».
La abogada Karen Cerrato del Partido Nacional acusó a Salvador Nasralla y a Iroshka Elvir porque no dejan que el proceso del conteo continúe y está el riesgo la institucionalidad y la democracia de Honduras pedimos el apoyo para que este gobierno se quiera quedar en el poder a la fuerza por ser cómplices.
Por su parte el Rector Universitario Odir Fernández pidió a la presidente Xiomara Castro Señora con el respeto debido a su alta investidura y a su condición de mujer que ha alcanzado la primera magistratura del Estado, expreso una preocupación compartida por amplios sectores de la ciudadanía: la falta de empatía y de disposición para aceptar con dignidad los resultados del 30 de noviembre.
En esa jornada, el pueblo hondureño no solo eligió autoridades, sino que expresó un claro rechazo a la actual administración, como respuesta a prácticas de prepotencia evidenciadas por algunos funcionarios que olvidaron que, concluida la campaña, su rol era servir al Estado con responsabilidad y mesura. Preocupa especialmente la convocatoria a organismos de base, militancia y colectivos, pues en muchos casos dicha participación obedece más a la necesidad que a la convicción.
Este tipo de llamados, lejos de fortalecer la democracia, puede derivar en confrontación social. Quienes hemos ejercido función pública sabemos que el deber primario del Estado es promover la paz y la estabilidad, no profundizar tensiones.
Las circunstancias actuales le brindan una oportunidad para un cierre institucional digno, mediante un llamado firme a la paz social y a la generación de certidumbre para el comercio formal e informal, particularmente en una época en la que la dinamización económica permite a miles de familias atender compromisos que el propio Estado no está en capacidad de resolver.
Resulta igualmente alarmante la existencia de amenazas, aunque provengan de sectores minoritarios, desde ámbitos de la fuerza pública contra periodistas y ciudadanos que disienten del oficialismo. Tales prácticas son incompatibles con un Estado democrático y de derecho.
Conviene recordar que el ciclo político se reabre en dos años y medio. LIBRE solo podrá aspirar a ser nuevamente una opción si antepone los intereses nacionales y realiza un cierre responsable de este período gubernamental.
Desde la academia sostenemos que el disenso no nos convierte en adversarios; por el contrario, el pensamiento crítico es una herramienta legítima para evaluar la acción pública, reconociendo aciertos y señalando errores con rigor.
Finalmente, el país demanda que la institucionalidad se preserve y se fortalezca. Es imperativo emitir instrucciones claras para que los actuales funcionarios actúen con probidad y no dispongan de los recursos públicos como si se tratara de una despedida anticipada, a sabiendas de que su gestión concluye.
Estoy consciente que este mensaje va a pasar factura a mi familia y nuestra seguridad, pero Honduras requiere serenidad, responsabilidad histórica y respeto al mandato ciudadano. Aún es posible honrar ese deber.