John Kelley jefe de Misión de EEUU ante la ONU, Estamos preocupados por las ineficiencias burocráticas de la ONU, sus iniciativas politizadas y mandatos onerosos que impiden establecer prioridades claras y agotan los recursos

Las Naciones Unidas desempeñan un papel único en la resolución de muchos de los conflictos más difíciles y delicados de la actualidad, pero las operaciones de paz de la ONU se enfrentan hoy en día a un sistema que necesita una reforma y una reordenación de prioridades.

Por lo tanto, Estados Unidos sigue abogando por que las Naciones Unidas vuelvan a su propósito fundamental de mantener la paz y la seguridad internacionales. En otras palabras, tenemos que “volver a lo básico”.

Como parte de estos esfuerzos más amplios de reforma de las Naciones Unidas, las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de paz en particular deben ser más responsables, adaptables y transparentes.

De este modo, las Naciones Unidas estarán en mejores condiciones de ejercer sus ventajas comparativas, entre otras cosas mediante la aplicación de soluciones multinacionales, adaptadas y específicas para abordar los problemas de paz y seguridad.

En primer lugar, para mejorar la rendición de cuentas, es necesario recompensar e incentivar mejor la excelencia en el desempeño. Al mismo tiempo, también deben imponerse consecuencias oportunas y aplicadas de manera coherente, entre otras cosas, por incumplimientos en el desempeño, problemas de conducta y disciplina, mala gestión de los recursos, inacción ante los obstáculos que impidan el cumplimiento de los mandatos de las misiones y falta de intervención cuando surja una amenaza inminente de violencia física contra la población civil.

La reforma debe garantizar que las Naciones Unidas cuenten con normas de desempeño claras y coherentes tanto para el personal uniformado como para el civil, así como con mecanismos transparentes de rendición de cuentas que se utilicen para abordar el bajo rendimiento en la ejecución eficiente de los mandatos. Del mismo modo, tanto los autores individuales como los países que aportan contingentes y los países que aportan fuerzas de policía deben rendir cuentas por los casos de explotación y abuso sexuales, según proceda, sin consideraciones políticas.

En segundo lugar, para aumentar la transparencia, la sede de las Naciones Unidas, en cooperación con las operaciones de paz a nivel de misión, debe participar en una planificación integrada. Esto incluye tanto la planificación de escenarios a nivel de la sede como la planificación integrada de misiones militares y civiles.

Estos esfuerzos garantizarán que las operaciones de paz de las Naciones Unidas tengan objetivos finales y plazos sobre los que basarse, métricas claras y demostrables para alcanzar dichos objetivos finales, y una estructura de apoyo racionalizada que fomente la innovación y asigne de manera responsable los recursos comunes.

Las misiones deben ser capaces de mostrar sus progresos y trabajar activamente, de forma colectiva, para dejar de ser necesarias.

Para apoyar la transparencia, se necesitan reformas que garanticen que los mandatos claros articulen el objetivo o el resultado final deseado, den prioridad a los recursos disponibles y proporcionen flexibilidad a los líderes de las misiones para determinar la mejor manera de alcanzar esos objetivos en función de la dinámica sobre el terreno.

También se necesitan reformas para garantizar que el Consejo reciba evaluaciones periódicas y sinceras, así como recomendaciones realistas, y no solo lo que quiere oír.

Estos esfuerzos por aumentar la transparencia son necesarios para que todos los miembros puedan observar un rendimiento concreto y cuantificable de nuestra inversión.

En tercer lugar, para potenciar la adaptabilidad, las operaciones de paz deben reflejar las realidades políticas y operativas del momento. Esto incluye la necesidad de mandatos, tareas y estructuras de apoyo claros y específicos, que ayudarán a obtener apoyo y contribuirán de manera significativa a calmar y resolver los conflictos mediante operaciones de paz.

Los mandatos específicos y alcanzables, en lugar de los mandatos onerosos, también ayudarán a abordar el creciente déficit de confianza al que se enfrentan hoy en día las operaciones de paz.

Las reformas para mejorar la adaptabilidad pueden incluir los enfoques modulares sugeridos en el reciente estudio del Departamento de Operaciones de Paz (DPO) sobre el futuro del mantenimiento de la paz, que contribuirían a garantizar que las operaciones de paz sean específicas, ágiles y adaptadas al contexto. Esto también puede lograrse mediante una planificación adaptativa, cambios estructurales que favorezcan la flexibilidad e incentivos para asumir riesgos de forma meditada, en lugar de aceptar el statu quo.

En conclusión, Sr. Presidente, Estados Unidos continúa preocupado por las ineficiencias burocráticas de la ONU, sus iniciativas politizadas y mandatos onerosos que impiden establecer prioridades claras y agotan los recursos.

El presidente Trump se mantiene firme en su objetivo de restaurar la paz en todo el mundo. El presidente Trump también ha dejado claro que la ONU debe centrarse en su mandato fundamental para posicionarse mejor para el éxito.

Por ello seguimos abogando por reformas significativas en la ONU, entre otras cosas mediante la revisión de todas las formas de operaciones de paz. Para avanzar en la respuesta a este momento crucial en la transformación de la ONU se necesitará un amplio respaldo político, medios operativos y un liderazgo visionario. Debemos estar preparados para afrontar el momento.