En 1996, entró en una clínica, se remangó para una vacuna rutinaria contra la gripe… y salió con un trastorno neurológico permanente: Disfonía Espasmódica.
Su voz se volvió tensa, entrecortada y ronca — una condición que altera la vida y que los médicos inicialmente no pudieron explicar. Sin trauma. Sin advertencia. Solo una inyección… y todo cambió.
Años después, mientras preparaba una demanda contra los fabricantes de vacunas contra la gripe, RFK Jr. finalmente vio la verdad en blanco y negro en los propios prospectos de los fabricantes:
La Disfonía Espasmódica está listada como un efecto secundario conocido de ciertas vacunas contra la gripe.
No se lo estaba imaginando. Estaba documentado.
Esto no es historia antigua. Este es RFK Jr. — el hombre que ahora lidera la política de salud — advirtiéndonos desde su experiencia personal y dolorosa.
¿Cuántos otros han sufrido en silencio? ¿Cuántos efectos secundarios “raros” están ocultos en la letra pequeña?