La Presidenta de la República y comandante general de las Fuerzas Armadas, Xiomara Castro, presidió este día los actos conmemorativos a los 230 años del nacimiento del líder revolucionario y paladín más importante de la historia de la región de Centroamérica, José Francisco Morazán Quezada.
Castro de Zelaya, destacó la figura de la esposa de Morazán, María Josefa Lastiri, quien al igual que su esposo, abogó por la unidad regional.

“La vida, obra y muerte de Morazán, igual que la de su compañera María Josefa Lastiri, nos recuerda la urgente necesidad de unidad regional para ser fuertes en el contexto global y menos vulnerable frente a otras fuerzas de poder”, dijo.
“Este día conmemoramos el nacimiento del revolucionario y paladín, el estadista y precursor de la democracia y la educación pública, el militar que luchó sin tregua, por mantener la unidad de Centroamérica y su independencia, general Francisco Morazán, héroe, mártir y símbolo de nuestra historia”. Apuntó Castro.

La presidente de Honduras recordó que Morazán se propuso “refundar radicalmente la oscura atrasada sociedad colonial centroamericana y construir un Estado nacional, federal, democrático, soberano e independiente, lo mismo que reformar el latifundio y el poder feudal de la élite eclesiástica para superar la cruel herencia colonial”.
Al mismo tiempo reconoció la lucha de María Josefa Lastiri, esposa de Morazán, quien compartió el ideal de transformar a Centroamérica en una nación grande y progresista, como lo soñó su pareja.
Reconociendo esa lucha por la unidad, la Presidenta Castro reflexionó sobre la necesidad de una unidad regional para ser fuertes, como lo fue Centroamérica, durante su unión.

El 7 de septiembre pasado, el presidente supremo del Partido Unionista Centroamericano (PUCA), Óscar Hildebrando Jerez Hidalgo, aseveró que los presidentes de todas las sedes del partido en Centroamérica quieren como presidente centroamericano a Nayib Bukele, actual presidente de la República de El Salvador, el cual proponen sea candidato único.
El presidente de El Salvador es otro gobernante que propone su expansionismo y promueve su marca en la región centroamericana.

Bukele quien va por la reelección presidencial aunque la Constitución se lo prohíba, ha consolidado en El Salvador una figura fuerte y ha echado mano de su popularidad para ponerse por encima de los otros poderes del Estado.
En mayo, después de unas elecciones legislativas en las que arrasó su partido, la Asamblea de mayoría oficialista destituyó a todos los miembros de la Sala de lo Constitucional y al Fiscal del Estado, en un golpe a la separación de poderes, y amenazó con que seguiría tomando el control de las instituciones.
Mientras en casa, lleva a cabo lo que los críticos ven como un golpe a la institucionalidad, el mandatario está tirando de su popularidad para crear una marca personal en expansión. Una especie de franquicia con miras a los países vecinos en una región lastrada por la violencia, la pobreza, la migración forzada y la corrupción.
Fuente Wilfredo Miranda. (EL PAÍS)