Aparecieron en Cuba y Colombia parte de los 65 toneladas de medicinas y equipos valoradas en más de 20 millones de dólares que Estados Unidos envió a Venezuela.
La Federación Médica certificó que ni una jeringa entró a los destartalados hospitales venezolanos.
Delcy Rodríguez se cubrió destituyendo a la Ministra de Sanidad chavista, Nuramy Gutierrez.
El escándalo se aclara, pero mientras mueren miles de pacientes por falta de insumos en hospitales, sigue en pie la pregunta…Quién se robó y vendió esas medicinas?
El 21 de febrero de 2026, llegaron a Venezuela más de 65 toneladas de insumos médicos enviados por Estados Unidos, marcando el segundo cargamento importante de ayuda humanitaria bajo la administración de Donald Trump tras el cambio político de enero.
Este envío elevó a 71 toneladas el total de suministros, gestionado por la encargada de negocios, Laura Dogu.
Dogu indicó que supervisó la llegada del cargamento que forma parte de un plan estructurado en tres fases diseñado por Washington para reforzar la atención sanitaria del país.
La primera entrega, con más de 6 000 kg de insumos, arribó el 13 de febrero y la asistencia se enmarca en la actual reanudación de contactos diplomáticos entre ambas naciones tras años de relaciones rotas.
El presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, advirtió que el cargamento de ayuda humanitaria enviado por Estados Unidos no ha llegado a los hospitales del país. Tras un monitoreo en 18 estados, el gremio confirmó que los insumos no aparecen en ningún registro sanitario.
“La información es negativa en todo el país. Esos suministros simplemente desaparecieron del radar de los hospitales”, afirmó Natera.
El gremio médico exigió que se rinda cuentas sobre la trazabilidad de la ayuda y el destino de las 71 toneladas de insumos médicos.
El pasado 13 de febrero, seis toneladas de medicinas esenciales llegaron al país desde Estados Unidos. Posteriormente, el 21 de febrero arribaron 65 toneladas de insumos quirúrgicos.
La llegada de ambos cargamentos fue supervisada en Maiquetía por la entonces encargada de negocios de EE. UU., Laura Dogu.
A posteriori, Estados Unidos aclaró que no era una donación y que Venezuela pagaría por los cargamentos.