Mientras haya agua en el lago de Yojoa habrá lirio acuático o lechuga, el control manual está matando al gorgojo picudo que se come la planta

Los pescadores de la zona en el Lago de Yojoa, han retirado miles de libras de «Lirio Acuático». Con el apoyo del gobierno se han propuesto limpiar el lago, pero ignoran la existencia de gorgojos sembrados en el lago para controlar la lechuga o lirio, y al extraer la planta se llevan al gorgojo al matadero.

Aqui fragmentos de los que significa el control biológico de la lechuga. La lucha por la sobrevivencia ha puesto de manifiesto el efecto de los enemigos naturales que se desarrollan sobre el lirio acuático en su hábitat nativo, se restablece en el hábitat exótico a través del control biológico. Investigaciones y aplicaciones en países como Australia, Estados Unidos y otros establecen que seis artrópodos y tres hongos han contribuido al control biológico del lirio acuático (Harley y Wright 1984; Julien 1992), pero las especies que han resultado más exitosas son dos picudos (gorgojos): Neochetina bruchi y N. eichhorniae, y una polilla Sameodes albigutalis. Unica vía que brindará un efecto económicamente sostenible, sin efectos colaterales adversos sobre el medio ambiente, biodiversidad y sobre la salud humana.

El control biológico basado en el uso de agentes biológicos, como los curculiónidos Neochetina Bruchi y Neochetina eichhorniae, el ácaro Orthogalumna terebrantis y el pirálido Sameodes albigutalis, ofrecen muchas ventajas. Una de ellas es que estos organismos llegados a un determinado número poblacional pueden reproducirse y desplazarse rápidamente en los cuerpos acuáticos en que se les libere. También el costo de su aplicación es bajo en comparación con el método químico y su establecimiento ayuda a mantener bajas las poblaciones de malezas.

El control biológico a través del uso de algunos enemigos naturales específicos del lirio acuático, tales como los gorgojos o picudos del género Neochetina, el pirálido Sameodesalbigutalis y el ácaro Orthogalumna terebrantis, ha sido la práctica de mayor éxito en el control de la maleza en algunos países del mundo, como Australia y África del Sur. No obstante, su aplicación en América Latina es aún muy limitada en la mayoría de los países afectados por esta planta flotante, esto debido en gran medida al desconocimiento de las características del método por parte de las autoridades encargadas de la limpieza de los cuerpos acuáticos.