La dura realidad del sistema educativo hondureño

 Por Esdras Diaz Madrid (PU)

La pandemia del COVID-19 ha dejado inmerso al país en una precaria situación de su sistema educativo, sumando millones de estudiantes excluidos de formación, esto ha traído consecuencias devastadoras, rompiendo la relación del alumno-docente y de la escuela-hogar, así como del círculo de protección de la niñez y adolescencia. Miles de niños, niñas y jóvenes perdieron su oportunidad de aprender en los años de mayor crisis sanitaria. Según la Asociación para una Sociedad más Justa, al menos dos millones de estudiantes hondureños se encuentran excluidos del sistema educativo nacional actualmente.

La pandemia obligó a las autoridades hondureñas a establecer la metodología virtual para que los alumnos se mantengan conectados; sin embargo, durante 2020 solamente unos 800 mil estudiantes lograron recibir clases virtuales, pero no todos pudieron conectarse a esta nueva modalidad, pues los recursos de las familias hondureñas son limitados por los altos niveles de pobreza y desigualdad social en el país, cifras desalentadoras para las autoridades y la comunidad educativa.

Asimismo, según la Dirección de Posgrados de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), del total de matriculados en el sistema nacional solamente el 70% de los niños logran cursar de primero a sexto grado, y solamente el 75% de las niñas egresa de la primaria, los estudios reflejan que por cada cuatro niñas, una pasó a ser rezagada del sistema educativo y de cada diez niños, tres se quedaron atrás. La crisis y el número de rezagados se intensifica cuando llegan a la secundaria, engrosando los números, y apenas un 27% culminan su etapa previa a ingresar a las universidades.

En esa misma línea se identifica la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), que a través del Instituto de Investigación y Evaluación Educativas y Sociales (INIEES) y del Observatorio Universitario de la Educación Nacional e Internacional, refleja que los principales indicadores como ser cobertura, deserción, repitencia y reprobación, en los últimos años se agravan.

Una muestra de cómo ha bajado la matrícula en todos los niveles se refleja claramente en los datos del estudio, que muestra que en el 2018 se dio una inscripción de 2,018,266 (2 millones dieciocho mil docientos sesenta y seis mil) estudiantes, ya en el 2019 la cantidad de estudiantes matriculados pasó a 1,952,686 (1 millón novecientos cincuenta y dos mil seiscientos ochenta y seis) alumnos,  y siguió bajando en el 2020, registrando una matrícula de 1,871,000 (un millón ochocientos setenta y un mil estudiantes).

Otro gran problema que enfrenta el sistema educativo nacional es la baja cobertura, tema que se ha venido tratando por décadas a pesar de las estrategias implementadas desde las autoridades educativas de turno, no obstante, el problema se recrudece con los años.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, para 2016 Honduras reportó la tasa de cobertura más alta (59.8%), pero en los siguientes dos años bajo hasta llegar en el 2018 a 58.7%, asimismo para 2019 con la llegada de la pandemia la cantidad de alumnos matriculados se redujo a un 54.2% y fue decreciendo hasta dejar alarmantes cifras de niños y jóvenes que no se matricularon en ningún centro educativo.

Para el Banco Mundial la situación en la región de América Latina y el Caribe es grave, pues atraviesa en la actualidad una crisis educativa sin precedente que requiere actuar ya para mitigar e incluso revertir sus efectos; la CEPAL estima que 167 Millones de estudiantes fueron afectados por el cierre de centros educativos.