Cardenal Rodríguez Maradiaga»La abundancia produce bienestar pero no hay felicidad»

En la Homilía del Señor Arzobispo de Tegucigalpa Cardenal Óscar Andrés Rodríguez, para este VI Domingo del Tiempo Ordinario, en la Basílica de Suyapa, su eminencia hizo énfasis, que Jesús ofrece una felicidad a todo ser humano. La felicidad es la aspiración más profunda que llevamos dentro.

Detalló que Dios nos quiere felices. Pero ¿Dónde encontrar la verdadera felicidad? Jesús ofrece en las bienaventuranzas un camino de felicidad. Al igual adicionó que Jesús declara dichosos, felices, a los pobres, a los que pasan hambre, a los que lloran y a los perseguidos, A todos los que, de una forma u otra, se sienten excluidos, sea por la indefensión, sea por el desprestigio social, sea por sus sufrimientos físicos o psicológicos.

El cardenal recalcó que Dios quiere la felicidad para todo ser humano y esa felicidad es para el presente. No se trata de una promesa solamente para el más allá, no es que Dios va a compensar los sufrimientos de los pobres y de los que lo pasan mal dándoles un premio en la otra vida; lo que Jesús dice es, que, si dejamos que Dios reine sobre nosotros, seremos felices.

“Muchas veces se nos suele olvidar que el Evangelio es una llamada a la felicidad y Jesús nos señala el camino que conduce a una verdadera felicidad, que es completamente diferente del que nos señala la sociedad actual”.

La verdadera felicidad no está directamente relacionada con el tener muchas cosas.  La verdadera felicidad, se encuentra en lo profundo de nuestro ser, ahí donde brilla una misteriosa presencia. La sociedad de la abundancia produce bienestar, pero no produce felicidad” recalcó

Cuestionó que en los en los países ricos, la gente no se muere de paludismo o malaria, pero se mueren de vacío, de estrés, de aburrimiento, de desencanto y de desesperanza. Nuestra sociedad está marcada por la ansiedad y la tristeza.

Recordó, que el Evangelio de hoy, también nos pone de frente el contraste: “Ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo”, “Ay de ustedes los ricos” es una expresión del dolor de Jesús al percibir a aquellos que apoyan su felicidad en algo efímero.

 ““Ay de ustedes los ricos” significa también la compasión de Jesús, ya que el rico, a pesar de su apariencia de bienestar es un desdichado, porque es prisionero de su egoísmo. Tal vez por eso habría que traducir en vez de “Ay de ustedes los ricos” “Infelices ustedes los ricos” ya que ellos se cierran las puertas de la felicidad y del amor que significa compartir”

Además, el quinto Arzobispo de Tegucigalpa, se refirió que al momento que nos entierran nada nos llevamos, ya que ni la ropa escogimos “tratemos de responder a este Evangelio con amor, aquellos que somos ricos de cosas no somos dichosos y aquellos que somos ricos de amor, de servicios de bondad. Encontramos la felicidad en ti.