La extorsión no sólo se ha convertido en la principal fuente de ingreso de maras, pandillas y grupos del crimen organizado. También es la amenaza más destacada en el rubro del transporte interurbano, urbano y taxis.
En los últimos años, se hicieron muchos esfuerzos para luchar contra los extorsionadores. se han propuesto soluciones como el endurecimiento de las penas por extorsión, se han organizado fuerzas policiales especiales para que investiguen esos delitos y patrullen desde el interior de las mismas unidades de transporte.

Con el dinero que pagan los taxistas, buseros, pulperos, etc, las maras financian la compra de armas, el pago de abogados y la apertura de pequeños negocios que sirven de fachadas para lavar el mismo dinero.
Hoy los taxistas de Tegucigalpa y Comayagüela decidieron no trabajar para no ver rodar la sangre de los conductores amenazados por los extorsionadores, se paralizaron y escondieron las unidades, para no ser interceptados por los sicarios de las pandillas, grupos criminales que se convierten hasta en siete y ocho sucursales de cobro, los afectados concluyen que trabajan para mantener a los delincuentes.
Pidieron ser atendidos por la presidenta para narrarle lo que significa ser víctima de la extorsión, solicitaron que una comisión de alto nivel se interese en la solución de esos problemas que solo acarrean pobreza y muerte para ellos y riqueza para el crimen organizado.