Las voces de 3.4 millones de hondureños deben ser respetadas y escuchadas.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos revocó la visa de Mario Morazán por obstaculizar el recuento de votos en el proceso electoral democrático de Honduras. Estados Unidos no tolerará acciones que socaven nuestra seguridad nacional ni la estabilidad de nuestra región.
El Departamento de Estado ha revocado las visas de Mario Morazán, de conformidad con la Sección 221(i) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA), por socavar la democracia en Honduras al obstaculizar el recuento de votos.
El Departamento ha rechazado la solicitud de visa de Marlon Ochoa y ha tomado medidas para imponer restricciones de visa a otra persona por socavar la democracia en Honduras. Estas medidas se basan en la Sección 212(a)(3)(C) de la INA, que generalmente prohíbe la entrada a quienes su ingreso o actividades propuestas tengan consecuencias adversas potencialmente graves para la política exterior estadounidense.
Estados Unidos no tolerará acciones que socaven nuestra seguridad nacional ni la estabilidad de nuestra región. Consideraremos todas las medidas apropiadas para disuadir a quienes obstaculicen el recuento de votos en Honduras.
La decisiva acción del Departamento de Estado de los Estados Unidos se alinea con el mandato de la Ley para la Protección de la Democracia Hondureña de sancionar a los actores extranjeros que socaven la integridad electoral.
La Sección 5 (b) autoriza explícitamente la revocación de visas para quienes interfieran en el recuento de votos o intimiden a los funcionarios electorales, precisamente por eso se cancelaron los privilegios de entrada de Mario Morazán.
Esto no es intromisión partidista; se trata de hacer cumplir la ley estadounidense para prevenir la subversión extranjera de los procesos democráticos.
Cuando las personas aprovechan su acceso a Estados Unidos para sabotear las elecciones de sus aliados, pierden el privilegio de entrar en nuestro país.
Proteger la soberanía implica exigir responsabilidades a los agresores, ya sean cárteles, funcionarios corruptos o actores externos que desestabilizan la región.
La medida refuerza el compromiso de Estados Unidos con la estabilidad sin comprometer nuestros valores. Las visas están condicionadas al respeto de las normas: quien las viole se enfrentará a las consecuencias.