Por. VOA
El presidente Daniel Ortega envió el pasado miércoles al parlamento nicaragüense -bajo su control- una iniciativa para ratificar el ingreso al territorio nacional de “naves y personal militar extranjero con fines de intercambio y asistencia humanitaria”.
El decreto fue renovado este viernes, prorrogado, entre otras cosas, el ingreso de personal y armamento de las Fuerzas Armadas de Rusia, que se encuentra en guerra con Ucrania tras invadir ese país en febrero.
Las tropas rusas estarían autorizadas para ingresar a Nicaragua del 1 de enero al 30 de junio de 2023 y participarán presuntamente “en adiestramiento e intercambio en operaciones de ayuda humanitaria”.
Las fuerzas armadas nicaragüenses también estarían autorizadas a viajar a esos países y realizar ejercicios humanitarios similares.
El gobierno de Ortega realiza anualmente acuerdos de cooperación de este tipo, que también incluye a otros países, sin embargo analistas indican que aunque es una práctica común, en el caso de las tropas rusas, no es oportuno en el contexto actual, marcado por la invasión de Rusia a Ucrania.
“Rusia quiere proyectar amenazas en la región como un contrapeso a todo lo que está pasando con Ucrania y, en este aspecto, los varios hechos concretos”, dijo a la VOA Evan Illis, experto en seguridad y docente en el Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos.
Según Illis, esto muestra la disponibilidad de Nicaragua “de servir como anfitrión de ese tipo de amenazas y, entre otras cosa, también debemos reconocer que Nicaragua, aunque un poco menos que Venezuela, ha sido uno de los compradores y socios clave para el material bélico ruso en América Latina”.