Rony Kaplan. portavos de la Defensa de Israel
Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) eliminaron al architerrorista Alí Khamenei mediante un ataque aéreo preciso.
En virtud de su cargo como Líder Supremo de la República Islámica de Irán y conforme a la legislación del régimen, Alí Khamenei era el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas iraníes.
En consecuencia, Khamenei actuaba como la máxima autoridad militar del régimen iraní y como instancia decisoria final en todas las cuestiones relativas a la toma de decisiones militares en Irán.
Durante el conflicto armado en curso entre Irán e Israel, Khamenei ejerció de facto su autoridad como Comandante en Jefe y fue la autoridad directiva y aprobatoria respecto del empleo de la fuerza contra Israel.
En ese marco, fue responsable de la dirección, financiación y fortalecimiento de los apoderados (proxies) del régimen, en particular Hezbolá, los hutíes, milicias chiíes en Irak y otros actores que operaban bajo patrocinio iraní contra Israel.
El ataque se llevó a cabo mientras Khamenei se encontraba junto a otros altos mandos militares que también constituían objetivos militares claramente definidos.
Marco jurídico
El ataque se realizó en el contexto de un conflicto armado en curso entre Irán e Israel y de conformidad con el derecho internacional aplicable. En dicho enfrentamiento resultan aplicables las normas del derecho internacional de los conflictos armados (International Law of Armed Conflict).
De acuerdo con el principio de distinción, y dada su condición de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas iraníes, Jamenei constituía un objetivo militar legítimo.
La neutralización del Comandante en Jefe, junto con el alto escalón de mando, implicaba una ventaja militar concreta, directa y significativa, incluyendo la afectación de la capacidad de planificación, dirección y sincronización de operaciones ofensivas contra Israel.
Conforme al principio de proporcionalidad, dicha ventaja militar fue ponderada previamente frente al daño incidental previsible derivado del ataque, determinándose que el daño colateral esperado no sería excesivo en relación con la ventaja militar anticipada.
En cumplimiento de la obligación de adoptar precauciones en el ataque, se implementaron todas las medidas factibles desde el punto de vista operativo para minimizar el daño incidental.
En consecuencia, el ataque contra Jamenei se ajustó plenamente al derecho internacional.
¿Por qué la Operación “León Rugiente” forma parte de un conflicto armado en curso?
La Operación “León Rugiente” no constituyó el inicio de un nuevo conflicto armado. Fue llevada a cabo en el marco de un conflicto armado prolongado y continuo entre Irán e Israel.
Durante años, la agresión iraní contra Israel ha incluido:
Ataques extensos y sistemáticos a través de apoderados iraníes y grupos armados afiliados, incluidos Hezbolá, Hamás, la Yihad Islámica Palestina y los Hutíes.
Ataques directos de Irán contra Israel en múltiples dominios, incluidos ataques con misiles balísticos y drones en abril y octubre de 2024.
Operaciones cibernéticas sostenidas y ataques encubiertos.
Estas acciones forman parte de un conflicto armado que Irán inició y ha sostenido durante años mediante un patrón continuo de ataques armados directos e indirectos contra Israel. Esta conducta ha estado acompañada por reiteradas declaraciones públicas de altos funcionarios iraníes expresando la intención de destruir el Estado de Israel.
En consecuencia, la Operación se llevó a cabo dentro del conflicto armado internacional en curso entre Irán e Israel y respondió a amenazas en escalada, incluyendo esfuerzos de nuclearización y la expansión del arsenal de misiles balísticos.
En suma, no es que Israel haya “iniciado” una nueva guerra, sino que ejecutó operaciones militares en el marco de un conflicto armado internacional ya existente, sostenido durante años por Irán mediante ataques armados directos e indirectos.
Irán inició esta campaña de agresión, e Israel garantizará que la amenaza sea eliminada.