El Centro Nacional de Huracanes informó que todo el estado de Florida se verá afectado por el peligroso huracán Ian, y algunas áreas de la costa suroeste verán marejadas ciclónicas de 12 a 16 pies sobre el suelo. Además, partes de Florida podrían ver 18 pulgadas de lluvia. Más de 2 millones de personas están bajo advertencias de evacuación. Ian es el primer huracán significativo que golpea el Estado del Sol desde 2018, dijeron las autoridades del Estado.

Ian también podría causar inundaciones considerables en Georgia y Carolina del Sur a finales de esta semana, donde algunas zonas podrían ver un pie de lluvia. La Cruz Roja está trabajando con los funcionarios y se está preparando para responder cuando sea necesario.
Antes del aterrizaje de Ian, los organismos de socorro trasladaron camiones cargados de mantas y kits de confort adicionales, junto con decenas de miles de suministros a la región para estar preparados para ayudar hasta 60,000 personas. Los vehículos de respuesta a emergencias también están listos en todo el estado. También se enviaron varios cientos de productos sanguíneos a Florida antes de la tormenta para garantizar que los pacientes sigan teniendo acceso a un suministro de sangre fácilmente disponible. dijeron los responsables de la Cruz Roja.

El ojo del huracán Ian tocó tierra cerca de Cayo Costa, en el suroeste de Florida, con vientos de 150 millas por hora (240 km/h), informó el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de EE. UU.
Ian, cuyos vientos corresponden a la categoría 4 de la escala Saffir-Simpson aunque rozando la 5, que es la máxima, ha sido descrito como un ciclón «increíblemente peligroso»
El paso de la tormenta, además, dejó este miércoles sin electricidad a más de un millón de hogares en Florida, según el sitio especializado PowerOutage, que registra los cortes de energía en Estados Unidos.

Vías intransitables, árboles y cables caídos, fuertes vientos y hasta animales arrastrados por la corriente son algunos de los estragos que deja el huracán Ian en los Cayos de Florida.
Además, bomberos han tenido que atender varias llamadas por incendios provocados por cortocircuitos.
«Todas las calles y carreteras y muchos negocios están bajo el agua», señaló Miguel Cepero, un habitante de la zona.