Carlos Martínez relató como el empresario César Rosenthal Hidalgo pretende violentar un contrato de promesa de venta de la casa donde reside, luego que esta estuvo incautada por 10 años.
San Pedro Sula. Un hogar no se construye solo con ladrillos; se edifica con confianza, con años de esfuerzo y con la paz de saber que se posee un refugio seguro. Sin embargo, para el reconocido comunicador Carlos Martínez, director de En La Mira y Noticias 24/7 HN, ese sueño ha sido asaltado por un sistema judicial que parece haber olvidado la justicia y por las acciones de quien, paradójicamente, debería respetar un contrato y compra de buena fe: César Augusto Rosenthal Hidalgo.
Esta no es solo una historia sobre una propiedad; es el testimonio de un hombre que, habiendo defendido a la familia Rosenthal en sus momentos más difíciles, hoy se encuentra ante la fría indiferencia de quien, teniendo el poder, decide desconocer los acuerdos pactados.
La casa que comenzó como un acto de confianza
Martínez recordó que el origen de toda la historia se remonta a una reunión con el fallecido empresario y dirigente liberal Jaime Rosenthal Oliva, a quien describió como un hombre que terminó ayudándolo en uno de los momentos más difíciles de su vida.
“Ese día don Jaime me regañó como un papá”, recordó el periodista, al admitir que había cometido “un grave error” al intentar comprar una vivienda demasiado costosa para sus posibilidades económicas.
Según contó, Jaime Rosenthal le ofreció entonces otra propiedad en la colonia Universidad. “En el inmenso corazón de don Jaime Rosenthal me dijo: ‘Te voy a apoyar’”, relató Martínez.
Posteriormente, sostuvo, firmó un contrato de compra-venta con César Augusto Rosenthal Hidalgo. El periodista describió cómo su familia se involucró emocionalmente en aquella nueva etapa: “La casa tiene ese color porque fue el color que escogieron mi esposa y mis hijas”.
“Estábamos alegres como familia en nuestro nuevo hogar… sintiendo paz”, agregó.
La incautación que cambió todo
La tranquilidad terminó abruptamente en octubre de 2015, cuando las autoridades ejecutaron el operativo de aseguramiento de bienes vinculados a la familia Rosenthal.
Martínez recordó que recibió una llamada alertándole que su vivienda estaba rodeada por militares, policías y agentes del Ministerio Público. Al llegar encontró dentro de la casa a su madre —hoy fallecida— y a una de sus hijas mientras fiscales realizaban el procedimiento.
“Yo les dije: ‘ un momento, esta casa yo la estoy pagando’”, relató.
Según su testimonio, presentó el contrato de compra-venta y los recibos de pago, pero fiscales le explicaron que el inmueble seguía inscrito legalmente a nombre de César Rosenthal porque el documento nunca fue registrado en el Instituto de la Propiedad.
“El problema es que el señor César Augusto Rosenthal Hidalgo no la inscribió en el IP”, recordó que le dijeron los fiscales.
Martínez afirmó que incluso funcionarios del Ministerio Público le sugirieron proceder legalmente contra César Rosenthal por esa omisión.
A partir de entonces comenzó un desgaste constante. “Cada cierto tiempo venían agentes de la OABI y del Ministerio Público a revisar el inmueble, a levantar actas y así iba transcurriendo el tiempo”, narró.
Deterioro del conflicto
Con el paso de los años, el conflicto comenzó a deteriorarse. Martínez aseguró que, pese a existir un contrato de compra-venta y pagos realizados por la vivienda, César Rosenthal empezó a exigirle dinero bajo el concepto de alquiler.
Según relató, uno de los momentos que más lo impactó ocurrió cuando todavía transmitía el programa En la Mira por DTV Televisión. Esa noche —contó— la señal del programa fue suspendida inesperadamente. Al notar lo ocurrido, decidió comunicarse directamente con César Rosenthal para preguntarle qué estaba pasando.
Fue entonces cuando, según Martínez, la conversación tomó otro rumbo. “¿Entonces cómo quedamos con el alquiler de la casa?”, recordó que le dijo César Rosenthal durante la llamada.
“Yo nunca me negué a pagar”, reiteró Martínez al explicar que siempre buscó una salida amistosa al conflicto.
También reveló múltiples conversaciones con Yani Rosenthal Hidalgo, a quien describió reiteradamente como amigo cercano y figura a la que respaldó públicamente incluso durante los momentos más difíciles del caso Rosenthal.
“Cuando nadie defendía a la familia Rosenthal, el único periodista que los defendía era yo”, expresó.
“Yo puse el pecho por ellos”, agregó.
Martínez recordó que incluso visitó a Yani Rosenthal en Estados Unidos y lo acompañó moralmente antes de ingresar a prisión. “Yo iba a ver a Yani con mi pisto”, afirmó.
La cumbre en «Prestadito»: Rostros y respuestas
Tras una serie de intentos fallidos por comunicarse con su amigo Yani Rosenthal, y tras conocerse rumores sobre comentarios despectivos de parte de la familia hacia él —tildándolo de vivir de «gorrismo»—, se logró una reunión crucial.
El encuentro se llevó a cabo un lunes a las 4:00 p.m. en las oficinas de Prestadito, ubicadas frente al Club Hondureño Árabe. En la sala estaban presentes Yani y César Rosenthal. Martínez, apelando a la caballerosidad y a la larga amistad que le unía a la familia, buscó una salida negociada:
—»Arreglemos esto como amigos, como caballeros. Yo no me opongo a que vos hagas tu proyecto… solamente dame una casa de un tamaño similar en una zona similar al mismo precio y yo me salgo».
La respuesta de César fue un golpe seco al corazón de la lealtad: «No, es que yo no te puedo vender la casa, yo no te voy a vender la casa. Si querés, te devuelvo la prima». En ese mismo espacio, Martínez relató que el resultado de la reunión fue estéril. El proyecto de vida de una familia estaba siendo liquidado por la decisión unilateral de un hombre.
La justicia bajo la lupa: Un proceso con sombras
El caso escaló a los tribunales. Martínez describe un proceso marcado por extrañas coincidencias: el cambio repentino de una jueza que, según su defensa, actuaba con rectitud, por un juez joven vinculado a las altas esferas de la Corte Suprema de Justicia.
Los fallos fueron adversos. Tras once meses de espera por una resolución de un proceso que debió ser breve, el golpe judicial se concretó. Martínez se pregunta, con la frustración de quien se siente usado: «¿Cuál fue mi pecado? ¿Cuál fue mi error si cuando nadie defendía a la familia Rosenthal, el único periodista que los defendía era yo?».
El llamado final a la Corte Suprema de Justicia
Hoy, Carlos Martínez no busca favores, busca que el sistema sea capaz de corregir un rumbo que parece torcido por el poder económico de un lado y la indefensión del otro. Con el corazón en la mano, lanza un mensaje directo a la Corte Suprema de Justicia:
«Yo no le estoy diciendo cambia el fallo. Solo le estoy pidiendo a una autoridad de la Corte Suprema de Justicia que solicite los dos expedientes. Que lean y nada más. Le pido a la Corte que actúe de oficio para revisar esos fallos».
Martínez concluye su relato con una advertencia que trasciende su caso personal: «No quiero que haya otro Carlos Martínez que lo utilicen y después lo desechen. No quiero que haya otro Carlos Martínez que sea sometido porque no tiene recursos económicos, y que venga el que tiene pisto y lo quiera pasar».
El comunicador ha puesto su caso ante la opinión pública, no para golpear, sino para exponer una verdad incómoda. Mientras espera que la «Diosa Temis» le devuelva la esperanza, Martínez sigue firme: no hay traición que borre la lealtad que él entregó, aunque hoy esa misma lealtad le esté costando el sueño de su hogar.
Un sueño que se convirtió en pesadilla:
En un tramo de su relato el periodista indicó que en esta altura de su vida en vez de planificar temas de familia y cumplir nuevas metas, debe estar lidiando con alguien que no es capaz de cumplir lo que firma y con un Poder Judicial contaminado.
Martinez le pregunta a la familia Rosenthal cual es su pecado para que Cesar Rosenthal enviara un abogado en octubre del 2024, solicitándole que abandone la vivienda por que la van a demoler, sin dar mas explicaciones y violentando un contrato de promesa de venta.
“Le pregunto a la familia Rosenthal porque yo, cuando nadie creía en ustedes yo decía que eran mis amigos, cuando todo mundo les dio la espalda yo los defendía y ahora Cesar Rosenthal me hace esto” concluyó un hombre que ahora se enfrenta al poder politico y económico para que se respete lo pactado con una justicia que ya le dio la espalda por dos ocasiones.
Noticias 24/7 HN se hace la interrogante: cuantos Carlos Martínez mas debe padecer lo que vive el comunicador antes de sentar un precedente en el Poder Judicial, se hará de la vista gorda La Corte Suprema de Justicia o será capaz de investigar que paso con la redacción de los dos fallos contra Martínez.
La justicia hondureña solo pica a los de pies descalzos: Embajador Arcos.