Una población desbordante y sin empleo creará cambios inevitables en Honduras

Adolfo Facussé

Los emigrantes hondureños, denegadas sus solicitudes de ingreso a USA y detenidos en cárceles migratorias y brutalmente amenazados con ser quemados vivos por Mexico y reprimidos violentamente por Guatemala, por disposiciones impuestas por Trump, finalmente habrán de regresar a Honduras.

La falta de empleos en Honduras y un crecimiento poblacional que aumenta no menos de 180,000 nuevos aspirantes a un trabajo cada año, resultarán tarde o temprano terminales para un sistema de origen mercantilista y colonial que obstaculiza la inversión y la oferta de trabajo.

Un gobierno socialista aliado de países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, cuyas características más notables han sido la quiebra y la huida de millones de personas, no parecen ser la mejor opción como modelo para esa masa desbordante de desempleados en busca de trabajo.

Puede así entenderse la política de los distintos gobiernos de USA de dejar surgir gobiernos de izquierda en America Latina, su “patio trasero,” para desentenderse de su perenne tarea y obsesión con darles golpes de Estado y dejar que ellos solos fracasen.

Hoy son 180,000, 900,000 en 5 años, 1,800,000 de desempleados en 10 años y, no importando lo que ocurra aquí, que obligarán a cualquier régimen a rezar porque se vuelva a ir la gente porque no sólo faltará trabajo, sino comida, techo, escuela, salud, seguridad y remesas.

No importa que tarde 20 o 30 años, USA no depende de nosotros y puede aguantarse el tiempo que quiera, incluso hasta construir el famoso muro de Trump y dejar que estos países y Gobiernos hiervan solos en sus modelos fracasados. Solo se ha encontrado una solución viable.

La solución la encontró China, “no le importó el color del gato sino si cazaba ratones”, e invitó al capitalismo a trasladarse allí, libre de impuestos y con mano de obra barata y mandó a sus jóvenes más brillantes a estudiar las ciencias y tecnologías en USA y Europa.

Un total de 46,000 industrias de USA se trasladaron a China y hoy es la segunda mayor gran potencia económica del mundo, hay pleno empleo y 400 millones de chinos ya son económicamente clase media o sea, más habitantes que toda la población de USA y Canadá sumadas.

Entonces, ¿Cancelar exoneraciones será el remedio a la pobreza de Honduras?  O invitar a todos los que quieran invertir aquí, sin impuestos ni trabas,  ya que de todas maneras no perdemos nada si no existen tales empresas instaladas, a cambio de que generen puestos de trabajo?.