Una herramienta de la FAO que estima los Gases de Efecto Invernadero para la adopción de prácticas agrícolas amigables con el ambiente en Honduras

El cambio climático amenaza la capacidad de garantizar la seguridad alimentaria mundial, erradicar la pobreza y lograr el desarrollo sostenible.

Según datos de la FAO, los sectores forestal y agrícola representan más del 30% de las emisiones mundiales de gases efecto invernadero (GEI). Sin embargo, es posible reducir esa tendencia mediante la adopción de buenas prácticas en el sector agrícola y así contribuir a la mitigación del cambio climático.

Kelvin Cárcamo es un agricultor, que junto con su familia se ha dedicado a la producción de café, producción de miel, granos básicos y engorde de ganado en la comunidad de los Naranjos, municipio de Erandique, departamento de Lempira. Su finca, de 16 manzanas, se encuentra dentro del Parque Nacional Congolón a una altitud promedio de 1600 metros sobre el nivel del mar. El bosque predominante es el de Pino.

Kelvin fue beneficiario de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a través del proyecto PROMUCLIMA financiado por el gobierno de Canadá, mediante la elaboración de un plan de finca. A él y a su familia se les dotó de equipo para mejorar y diversificar la producción dentro de sus parcelas, como sistema de riego de baja presión, colmenas para producción de miel, así como la asistencia técnica para promover buenas prácticas agrícolas y ganaderas.

Prácticas agrícolas sostenibles como labranza mínima, obras de conservación de suelo, la siembra en curvas a nivel para reducir erosión, fertilización puntual, implementación de los sistemas agroforestales y silvopastoriles, asi como la protección del bosque, fueron adoptadas por Kelvin obteniendo un impacto positivo en el medio ambiente,

Haciendo uso de la herramienta FAO EX ACT se estimó el balance de carbono, es decir el cálculo o estimación de emisiones (GEI) en el plan de finca de Kelvin. El resultado fue a una reducción total de -103 toneladas de Dióxido de Carbono anuales, producto del crecimiento de los árboles, manejo regenerativo de pasturas, buenas prácticas agrícolas y la conservación del bosque. Esto equivale a las emisiones de GEI de 25 vehículos diésel, recorriendo cada uno 20,000 kilómetros (aproximadamete trayecto dedesde Tegucigalpa hacia San Pedro Sula 83 veces).

Antes de implementar buenas prácticas agrícolas, el balance de carbono en la finca de Kelvin era de -46 toneladas anuales, es decir que se logró aumentar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en más del 50%.

La Importancia del cálculo

En Honduras las actividades como la quema de combustibles fósiles, incendios forestales, deforestación, extracción de leña, quemas agrícolas y emisiones provenientes del sector ganadero, se les atribuyen el 87% de las emisiones de GEI promedio de Honduras (23.1 millones de toneladas de CO2), según el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero de la Secretaría de Recursos Naturales (SERNA).

“Si bien Honduras aporta menos del 0.05% a las emisiones globales, es un país altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, por lo que resulta primordial desarrollar resiliencia y proteger a las comunidades, promoviendo acciones sinérgicas de adaptación y mitigación”, indicó Fátima Espinal, Representate Residente de FAO en Honduras.

“Gestionar los recursos naturales, transformar los sistemas agroalimentarios y promover la sostenibilidad ambiental en las cadenas de valor agrícolas, agroforestales y pecuarias es fundamental, así como monitorear y evaluar el  impactos de las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático”, agregó.

La FAO fortalece a los países tanto en la mitigación del cambio climático, mediante la reducción de las emisiones GEI, como en la adaptación al cambio climático con la aplicación en el terreno de un amplio abanico de programas y proyectos basados en investigaciones, como parte integral de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Como parte de ese trabajo, la Organización ha puesto a disposición de los países miembros herramientas/calculadoras de emisiones, una de ellas EX ACT, la cual permite estimar balances de carbono asociadas a la adopción de prácticas o técnicas de manejo de la tierra.

Para que la herramienta brinde resultados confiables, requiere datos de entrada obtenidos en campo sobre prácticas agronómicas y ganaderas como la siembra, fertilización, riego, rotación de potreros, entre otros, sensores remotos de climatología, uso y cambio de uso de la tierra; factores de emisión (por defecto considera los publicados por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático o pueden ser mejorados según datos nacionales/regionales para un análisis más transparente).

“Calculadoras de emisiones como EX ACT proporcionan información relevante sobre las intervenciones en campo y ayudan a fortalecer los equipos técnicos y gerenciales de organizaciones o instituciones del gobierno para la formulación de iniciativas que reducen emisiones y promueven la adaptación al cambio climático. No solamente facilita un balance de carbono, sino que expone un contexto más amplio en donde las actividades cotidianas como transporte, alimentos, energía pueden ser medidas para conocer los impactos de GEI”, destacó Espinal.

Experiencia nacional

El Proyecto PROMUCLIMA estableció una meta de  reducción de emisiones de  GEI por deforestación y degradación forestal en al menos -52,000 toneladas de Dióxido de Carbono (tCO2), además de capturar potencialmente -52,000 tCO2 a través de buenas prácticas agrícolas y ganaderas. La captura de carbono tiene como objetivo remover el dióxido de carbono generado por la quema de combustibles fósiles y ser almacenado en la biomasa forestal, ya sea en las raíces, madera, corteza o el mismo suelo.

En el área de influencia del proyecto, nueve municipios del departamento de Lempira y tres de Santa Bárbara, se encontraron prácticas históricas como la deforestación en al menos 192 hectáreas cada año (al menos una emisión de 34 000 tCO2/año), degradación del bosque por extracción de leña y prácticas insostenibles en el sector agrícola como las quemas para preparación de la tierra y cambios de uso para ganadería extensiva.

Sin embargo, durante la ejecución del Proyecto PROMUCLIMA, Kelvin y otros productores adoptaron buenas prácticas que no solo permitieron capturar carbono o reducir emisiones sino también aumentar la producción en las parcelas agrícolas o ganaderas de manera sostenible, aumentar resiliencia climática y mejorar las condiciones de suelo.

Para reducir emisiones, el proyecto PROMUCLIMA diseñó un sistema de monitoreo de bosques y carbono, en donde se definieron áreas de bosque con una alta probabilidad de ser deforestadas (alertas de deforestación) y se priorizó su monitoreo.

Así mismo, se promovieron y apoyaron políticas municipales sobre Cero Quema para evitar la ocurrencia de incendios forestales . Además de eso, se capacitó a los equipos municipales en herramientas de monitoreo forestal y elaboración de mapas cartográficos.

Se promovió la adopción de estufas eficientes que, no solo reducen las emisiones, sino que también reducen el tiempo y el esfuerzo necesarios para la cocción de alimentos, así como las mejoras en condiciones de salud en los hogares intervenidos. Prácticas como las quemas para preparar terrenos previo a la siembra de granos básicos fueron reemplazados por labranza mínima, retención de rastrojos (residuos de granos básicos) y fertilización puntual.

La implementación de estas actividades redujeron -46,459 tCO2 de emisiones de GEI. Para promover la captura potencial de carbono, se establecieron plantaciones forestales puras, sistemas agroforestales (café con asocio de especies maderables) y sistemas silvopastoriles, con una Captura potencial de carbono de -37,360 tCO2. En total el impacto de mitigación potencial del proyecto ascendió a –83,820.76 tCO2, que equivalen a la conservación de 498 hectáreas de bosque de pino en nuestro país.