Michael Kozak, alto funcionario de la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental, ha pronunciado unas palabras ante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para abordar la amenaza que supone la dictadura de Murillo-Ortega para la paz y la seguridad de nuestro hemisferio.
Estados Unidos se dirigió al Consejo Permanente para destacar la necesidad de una acción urgente, y presentó un proyecto de resolución copatrocinado por Argentina, Costa Rica, Panamá y Paraguay con el fin de convocar una reunión de consulta de ministros de Relaciones Exteriores para determinar una respuesta colectiva. Estados Unidos no puede seguir actuando en solitario contra la amenaza que la dictadura de Murillo-Ortega supone para la estabilidad de nuestra región.
Ha llegado el momento de que la OEA demuestre su valor a la hora de unir a la región para hacer frente al escarnio que se hace de los principios democráticos y apoyar el derecho del pueblo nicaragüense a un futuro libre de tiranía.
“La sesión del Consejo Permanente marcó el inicio de un proceso formal de la OEA sobre Nicaragua, y contamos con la participación de muchos miembros que coinciden en que ha llegado el momento de actuar de manera colectiva.
Estados Unidos, junto con los copatrocinadores Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Paraguay y Perú, acogió con satisfacción la participación sólida y productiva de las delegaciones de la OEA. Próximos pasos: una estrecha coordinación con los aliados, que conduzca a una votación en el Consejo Permanente.
Nuestra postura sigue siendo clara: es hora de ir más allá de las declaraciones y tomar medidas concretas para hacer frente a los esfuerzos de la dictadura de Murillo-Ortega que socavan la paz y la seguridad del hemisferio.
«Se ha acabado el momento de hablar, es el momento de una respuesta formal, institucional y colectiva», argumentó el Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, en la iniciativa presentada ante el Consejo Permanente de la OEA, y patrocinada por Argentina, Panamá, Paraguay y Uruguay, Costa Rica y Ecuador.
«Hacemos frente a una monarquía autoritaria que no tiene intención de dejar el poder», declaró la delegación de Estados Unidos en la sesión extraordinaria en la que pidió respaldo por «no poder ser el único país en tomar medidas serias», agregó Kozak.
La propuesta condena los daños provocados por el Gobierno de Daniel Ortega y propone una reunión de consulta de ministros de Exteriores para determinar «qué hacer», pero una iniciativa «no autoriza el uso de la Fuerzas Armadas», aclaró el subsecretario.
La sesión comenzó con la intervención de la relatora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Rosa María Payá, que alertó de una persecución religiosa y represión política en el país con la que «han instaurado el miedo en la ciudadanía» al intentar silenciar «sistemáticamente» a los nicaragüenses.