Una Cancillería llena de vagos en el pasado y una Cancillería elitista y vacía actualmente casi es lo mismo «renuncien»

Una publicación en las redes sociales de la abogada Marcela Caro revela los espacios oscuros llenos de ambición y de respuesta inmediata que favorece al activismo político partidario en lo interno de la Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras y que niega de esa forma la asistencia a miles de hondureños que están presos en cárceles de los Estados Unidos enfrentando procesos de deportación, los consulados inútiles no establecen contacto cuando corresponde y no ejercen la protección de nuestros compatriotas.

La Carta de la abogada Caro inicia asi: En el gobierno fallido de Xiomara Castro, tuvimos una Cancillería llena de vagos, corruptos inoperantes, usaron la institución como si fuera una agencia de viajes. Hoy tenemos una Cancillería elitista, de vino, quesos, fotografías, comunicados y panfletos llenos de letras vacías. Y no, señora Canciller, mi reclamo no se limita al TPS.

El TPS pudo haberse intentado negociar el 7 de febrero de 2026, en aquella reunión en Mar-a-Lago. Pero el problema que hoy enfrentamos va mucho más allá.

Estamos hablando de MILES de hondureños en Estados Unidos y de familias en territorio Hondureño que viven en la incertidumbre porque no conocen el destino de sus seres queridos.

Se estima que entre 1,700 y 2,500 hondureños podrían encontrarse actualmente bajo custodia migratoria de ICE, enfrentando procesos de deportación, expulsión o revisión de sus casos. Y también que otros 2,000 a 2,500 hondureños cumplen condenas en sistemas penitenciarios federales y estatales de Estados Unidos.

¿Cuál es el deber jurídico de nuestros consulados?

Hay que saber quiénes son nuestros compatriotas detenidos. Hay que conocer en qué etapa se encuentra su proceso migratorio. Hay que verificar si tienen abogado. Si tienen abogado, el consulado debe establecer contacto cuando corresponda y ejercer la protección consular dentro de sus facultades.
Hay que saber quiénes están en procesos penales, cuál es su situación jurídica, si tienen representación legal, si sus familias conocen su paradero y si requieren documentos o asistencia consular.

Mientras algunos funcionarios se preocupan por las fotografías, los eventos y los discursos, hay familias hondureñas desesperadas buscando respuestas.

Pueden desacreditarme, difamarme, atacarme. Pero hay algo que jamás podrán decir, que no me importan mis compatriotas, que me quedo callada cuando es una necesidad defender su derecho a un debido proceso y a recibir la asistencia consular que corresponda.

Señora Canciller, si no puede dirigir una Cancillería que proteja y atienda a los hondureños, no puede garantizar una representación consular activa, humana y profesional, tenga la dignidad institucional de reconocerlo. ¡RENUNCIE!

¡NUESTRA DIASPORA NECESITA FUNCIONARIOS QUE SE ENSUCIEN LOS ZAPATOS, TOQUEN LAS PUERTAS, REVISEN LOS CASOS Y DEN LA CARA!

Mi lealtad no está con un partido, ni con funcionarios. MI LEALTAD ESTÁ CON DIOS Y LOS HONDUREÑOS.

Honduras es de Cristo