Despojo de tierras y amenazas principales detonantes del desplazamiento forzado de poblaciones indígenas

  • El predominio del despojo de tierra y las amenazas (10 de 19 quejas), en el 2025, confirma que el desplazamiento está principalmente asociado a disputas y conflictividad asociada con la tenencia de la tierra. El resto de las causas evidencian la coexistencia de múltiples formas de violencia en los territorios de los pueblos indígenas y afro-hondureños.

El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH) señaló hoy, que los pueblos indígenas y afro-hondureños enfrentan una situación crítica a causa de la desprotección de sus derechos sobre sus tierras y los actos de violencia de los que son víctimas por reivindicar sus derechos en un contexto de impunidad que ha dejado en la última década casi medio centenar de muertes violentas y más de 200 personas en riesgo y victimas de desplazamiento forzado.

Se estima que, entre el 2015 y el 2025, unos 48 defensores de la tierra, del territorio y del ambiente, pertenecientes a pueblos indígenas y afro-hondureños, perdieron la vida en circunstancias violentas en el país, lo que evidencia la grave situación de riesgo que enfrentan quienes defienden los bienes y los derechos comunes de sus comunidades.

Además, entre los años 2016 y 2025, la Unidad de Desplazamiento Forzado Interno (UDFI) del CONADEH registró 227 quejas de personas pertenecientes a los pueblos indígenas y afro-hondureños que denunciaron estar en riesgo o ser víctimas de desplazamiento forzado. El 55% de las quejas fueron presentadas por hombres mientras que el 45% por mujeres

En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se conmemora el 9 de agosto de cada año, el CONADEH fue contundente al señalar que esos datos reflejan la vulnerabilidad estructural persistente de esta población sobre la tenencia de la tierra y territorios ancestrales, lo que no solo incrementa su riesgo de desplazamiento, sino que pone en riesgo su integridad personal y su vida.

19 quejas en el 2025

Solo en el 2025, el CONADEH atendió 19 quejas, lo que evidencia que el fenómeno persiste y ocurre en un contexto de alta vulnerabilidad estructural, marcado por su exclusión histórica, la desigualdad en el acceso a derechos y debilidades en los mecanismos de protección estatal en sus territorios.

Del total de quejas atendidas por el CONADEH, en el 2025, al menos 7 fueron interpuesta por miskitos, 6 por lencas, 3 por Tolupanes, 2 por Garífunas y 1 por población negra de habla inglesa.

Territorialmente las quejas fueron interpuestas en siete departamentos del país, 7 en Gracias a Dios, 5 en Yoro, 3 en Santa Bárbara, 1 en Comayagua, 1 en Islas de la Bahía, 1 en Atlántida y 1 en Cortés.

El análisis del CONADEH confirma que el desplazamiento forzado de personas de los pueblos indígenas y afro-hondureños está directamente relacionado con conflictos por la tierra y otras dinámicas de violencia.

En el 2025, este ente estatal atendió 6 quejas, de esta población, relacionadas con el despojo de tierra  y cuatro por amenazas, entre ambas representan más de la mitad de los casos. Otros motivos denunciados fueron la usurpación de propiedad, el despojo de viviendas, violencia intrafamiliar, violencia doméstica, violencia sexual, tentativas de homicidio, lesiones, rapto y discriminación.

Respecto a los agresores, predominan personas conocidas (7) y Familiares (3). También figuran miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, maras, bandas criminales, militares y delincuentes comunes.

Esto refleja que una proporción significativa del desplazamiento ocurre en entornos de proximidad, pero también con influencia de estructuras de violencia organizada, señaló el CONADEH.

Impacto en derechos colectivos

Según el CONADEH, el desplazamiento forzado de personas genera, en los pueblos indígenas y afro-hondureños, la pérdida de viviendas y medios de vida, ruptura de vínculos comunitarios, afectaciones a la identidad cultural, y prácticas ancestrales, así como limitaciones en el ejercicio de derechos colectivos sobre la tierra y el territorio, impactos que se agravan por la pobreza, el aislamiento geográfico y el limitado acceso a servicios básicos.

Recordó que, en el 2023, la Corte Interamericana de los Derechos Humanos estableció la responsabilidad internacional del Estado de Honduras por la falta de protección de las tierras ancestrales, así́ como las alegadas amenazas contra varios de sus lideres y lideresas.

Entre los pueblos originarios de Honduras figuran los Miskitos, Tawahka, Maya Chortí, Nahua, Pech, Lenca y Tolupán y personas afro-hondureñas integradas por garífunas y negros de habla inglesa.

El Día Internacional de los Pueblos Indígenas se conmemora cada 9 de agosto para reconocer su fortaleza, su profundo respeto por la naturaleza y su incansable lucha por la defensa de sus tierras, su territorio y el medio ambiente.