¡Se les cayó el montaje! Antonio David Kattán uno de los acusados sin pruebas por el exfiscal Johel Zelaya de planear matar a «Mel» ahora lo señala de ser el “arquitecto” de su calvario en Támara

Tomado de Noticias 24/7 HN, Entrevista exclusiva ofrecida a HCH…/

Tegucigalpa. Tras recuperar su libertad, el empresario sampedrano Antonio David Kattán decidió romper el silencio con una declaración demoledora que sacude los cimientos del sistema judicial.

En exclusiva para HCH, Kattán denunció que su captura y posterior encarcelamiento no fueron producto de una investigación real, sino de una maniobra propagandística diseñada desde las más altas esferas del poder. “Fuimos exhibidos como trofeos para tapar ciertas cosas que pasaban en el gobierno de Xiomara Castro; nos usaron como conejillos de indias”, sentenció, transformando su caso en una grave denuncia de persecución estatal.

Kattán fue implacable al señalar que su nombre y el de los otros procesados funcionaron como una «cortina de humo» para desviar la atención de las crisis que enfrentaba la administración de LIBRE.

Según su testimonio, la narrativa del presunto atentado contra el expresidente Manuel Zelaya fue la herramienta perfecta para fabricar un enemigo público y «taparle el ojo al macho» ante la opinión pública. Esta estrategia, asegura, buscaba proyectar una imagen de eficiencia en seguridad a costa de la libertad de ciudadanos que ni siquiera se conocían entre sí antes de la detención.

El relato de lo vivido dentro del Ministerio Público es alarmante y apunta directamente a la cúpula del ente acusador.

Kattán reveló que el fiscal asignado al caso le confesó personalmente que no existían pruebas en el expediente para mantenerlo recluido; sin embargo, el funcionario le habría manifestado que la orden de enviarlo a prisión procedía directamente del Fiscal General, Johel Zelaya. Esta revelación sugiere una preocupante instrumentalización de la justicia penal, donde las directrices políticas habrían pesado más que la estricta legalidad y el debido proceso.

La dureza del castigo fue extrema: Kattán detalló que estuvieron 39 días recluidos bajo el régimen de máxima seguridad, una experiencia que calificó de inhumana para un ciudadano sin antecedentes criminales. Pasar más de un mes en condiciones de aislamiento total ha dejado una huella imborrable en su integridad física y emocional.

El empresario enfatizó que este proceso viciado no solo afectó su bienestar personal, sino que destruyó su condición económica, paralizando sus actividades comerciales y generándole pérdidas patrimoniales incalculables.

La fragilidad del caso quedó expuesta, según el empresario, en el comportamiento de los propios investigadores de la Dirección Policial de Investigación (DPI).

Kattán aseguró que, tras comparecer ante el juez con testimonios que él califica de falsos, el investigador principal se acercó a las familias de los acusados para pedir perdón, admitiendo que el montaje era insostenible pero obligatorio bajo las presiones recibidas. Para la defensa, este es el ejemplo más claro de cómo el aparato estatal fue forzado a fabricar una trama conspirativa inexistente.

A pesar de haber recuperado su libertad bajo medidas sustitutivas, el empresario confesó sentirse profundamente «asustado» por la vulnerabilidad en la que quedó frente al aparato del Estado. Al ser un hombre que nunca ha tenido roces con la justicia, verse convertido en un peón de una estrategia política ha generado un estado de alerta constante por su seguridad y la de su familia.

No obstante, aclaró que el miedo no impedirá que busque justicia, confirmando que ya prepara una demanda internacional ante organismos de Derechos Humanos.

Finalmente, Antonio David Kattán intenta reconstruir su vida empresarial en San Pedro Sula mientras el proceso judicial sigue su curso.

Su prioridad absoluta ahora es limpiar su reputación y demostrar que su único pecado fue ser un rostro útil para una narrativa de persecución oficial que hoy denuncia con vehemencia. “Yo voy a seguir con mi trabajo y que Dios los perdone a todos los que hicieron esto”, concluyó, cerrando un testimonio que pone bajo la lupa la independencia judicial y el respeto a las garantías ciudadanas en el país.