Estados Unidos está tomando medidas para limitar de forma decisiva la capacidad de Irán de generar ingresos, en un momento en que este país intenta tomar como rehén el estrecho de Ormuz. Las sanciones de hoy se dirigen contra elementos del imperio multimillonario de contrabando de petróleo de Mohammad Hossein Shamkhani, designado por Estados Unidos, que enriquece al régimen iraní y a sus élites. También se dirigen contra una red independiente de “petróleo por oro” que financia a Hezbolá, designado por Estados Unidos, y a la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC-QF), también designada por Estados Unidos.
El régimen iraní continúa enriqueciendo a élites corruptas como la familia Shamkhani, mientras que los iraníes de a pie sufren bajo una economía en deterioro. Del mismo modo, el régimen desvía la riqueza del pueblo iraní hacia Hezbolá y otros terroristas en Oriente Medio. Estas designaciones subrayan nuestro compromiso de ejercer la máxima presión sobre Irán y sus representantes terroristas.
Las complejas tramas relacionadas con el petróleo y el oro iraníes de origen ilícito, así como con la financiación del terrorismo, ponen de manifiesto hasta dónde están dispuestos a llegar Irán y sus socios para eludir las sanciones y financiar actividades malignas. Seguiremos sacando a la luz estas redes y desarticulándolas.
Desde que el presidente Trump promulgó el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional n.º 2, Estados Unidos ha sancionado a más de 1.000 personas, buques y aeronaves como parte de nuestra campaña contra las actividades malignas de Irán. No cejaremos en nuestro empeño por privar a Irán y a sus actores de los recursos que utilizan para amenazar los intereses de Estados Unidos y la estabilidad regional.
Las acciones de hoy marcan la última ronda de sanciones que tienen como objetivo las ventas de petróleo irani y el apoyo a los actores terroristas de Irán desde que se emitió el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional “National Security Presidential Memorandum 2” (NSPM-2), que dirige la máxima presión sobre Irán y sus actores regionales.