El informe del FBI destaca que el régimen de Maduro utiliza activamente a bandas violentas como el Tren de Aragua (TdA) para desestabilizar a Estados Unidos y a países vecinos, además de perseguir a críticos venezolanos en el extranjero.
Los funcionarios describen a Maduro como un dictador que ha llevado a Venezuela al colapso económico, la corrupción y la anarquía, y que brinda refugio y apoyo a TdA, permitiéndoles cometer crímenes y actos terroristas.
El reporte lo presenta como alguien dispuesto a violar la soberanía de otros países y exportar violencia, representando una amenaza directa para los estadounidenses y la estabilidad regional.
Debido a este uso sistemático y continuo de proxies criminales para fines políticos, la administración Trump concluyó que ninguna medida parcial o negociación podría neutralizar la amenaza.
Traer a Maduro ante la justicia en Estados Unidos o removerlo del poder era visto como la única solución viable para detener sus actividades criminales y desestabilizadoras.
Cualquier intento de compromiso mientras él permanezca en el poder dejaría al TdA y otros actores violentos libres para continuar atacando a ciudadanos en el extranjero, perpetuando la influencia y amenaza del régimen.