Con el considerado respeto que el Señor JEMC general Hernández Aguilar se merece y por ser el representante legal de nuestra institución militar, le quiero expresar mi profundo sentimiento de preocupación y por ello me veo motivado, en esta ocasión y en otras que ya son reiteradas, de manera respetuosa en hacer las observaciones en calidad de ciudadano hondureño y como soldado, en la honrosa situación de retiro, le quiero manifestar al JEMC que esos discursos con motivaciones políticas no le trae nada bueno a la institucionalidad militar, y que todos tenemos la obligación de señalar, y no necesariamente podamos tener la razón, pero tampoco me limita y prohíbe a manifestar, que sus discursos, deben y deberían estar orientados a generar las capacidades operacionales y estratégicas de las Fuerzas Armadas, los discursos políticos, dejeselos a los políticos, no comprometa a la institucionalidad militar en acompañamientos políticos, señalé las grandes necesidades de generar la capacidades que requiere nuestras Fuerzas Armadas para cumplir su misión constitucional tengo la certeza y la convicción de que nuestra Institución militar realizará su MISIÓN CONSTITUCIONAL SIN VACILACIÓN Y APOLITICAMENTE, como lo ha hecho desde que retornamos a la vida democrática de nuestro país y que para el año 2025, no será la excepción.
Pero Definitivamente no puedo dejar de recordarle Señor JEMC, que nuestra Fuerzas Armadas son eminentemente apolíticas y eso implica una gran responsabilidad de poner en el tapete de su liderazgo, su lealtad a los intereses de la patria, a la institución militar que le dio la oportunidad de constituirse en su máximo representante, y lo anterior está muy por encima de la lealtad a su Comandante General de las Fuerzas Armadas, y esto tiene su fundamento en la máxima carta magna de la constitución del Estado de Honduras.
En usted y su Junta de Comandantes, descansa la democracia de nuestro país, de manera autónoma e imparcial.
La institución le confió y depósito la confianza, dirección y el rol que ha mantenido las Fuerzas Armadas en toda su existencia, la carrera militar es una profesión que tiene su profunda raíz. Con promesa y juramento ante el altar de la patria de velar y garantizar la constitución de la República.
En consecuencia todo militar profesional tiene virtudes militares que lo caracterizan con la ética y compromiso de salvaguardar los intereses nacionales dentro del marco del derecho que le otorga nuestra carta Magna.
Por tanto el objetivo de su rectoría en la institución militar, es perfeccionar esos valores y virtudes militares, en consonancia con el marco legal de actuación.
Su lealtad es manifiesta a los intereses de la patria y al juramento de militar. Nunca debe permitir que su juicio militar sea torcido por la política o por políticos a conveniencias de intereses personales o partidarios.
Los militares en servicio activo, no pueden nunca utilizar argumentos o introducciones e instrumentos a la exposición de un razonamiento en temas políticos como hacen otros profesionales.
Los militares somos militares hasta que las leyes y estatutos así lo permitan, una vez somos retirados podemos opinar en temas políticos pero siempre seguiremos siendo militares en condición de retiro.
El militar por naturaleza, por convicción y por ley NO ES QUE SOLO DEBE SER APOLÍTICO, ES QUE TAMBIÉN DEBE DESPOJARSE DE CUALQUIER INSINUACIÓN DE TIPO POLÍTICO O IDEOLÓGICO YA SEA DE IZQUIERDA O DE DERECHA.
Las Fuerzas Armadas son un instrumento del Estado y no un instrumento de los políticos y esto es por una valiosa razón. El deber militar excede de cualquier compromiso y derecho.
Por consiguiente, le recomiendo apartarse de cualquier intención de los politiqueros de involucrar a nuestra institución en actos de ideología y de política, la política y la ideologías a los políticos, el papel de las Fuerzas Armadas están destinadas a garantizar y preservar la soberanía del país, y no de un gobierno o un partido político. La Defensa Nacional es un tema de Estado. Los altos mandos militares que rectora y que van RECTORAR Las Fuerzas Armadas no deben participar en política porque no pueden ser garantes ni árbitros de nada que no sea su misión constitucional.
Coronel en retiro Uriel Cantor Galeano