Cardenal Rodríguez «señores legisladores, escuchen la voz de Dios, cuando dice, dichosos los que tenemos hambre y sed de justicia

 Por. Eddy M Romero (Suyapa Medios)

“Dichosos los que lloran porque ellos serán consolados”. Se trata del sufrimiento que es fruto de cualquier tipo de opresión y Jesús promete el consuelo porque Él trae la liberación definitiva a todo ser humano.

Dichosos también nosotros cuando lloramos nuestros errores, nuestros pecados, porque caminamos hacia una verdadera conversión. ¡Dios enjugará nuestras lágrimas! ¡Dios nos consolará! Un día todos seremos consolados por Dios que es el verdadero consuelo más allá de toda palabrería.

“Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia”. Quiere decir que todos aquellos para los que la justicia es tan necesaria, como la comida y la bebida, Jesús les promete que ese anhelo va a ser saciado. Dichosos «los que tienen hambre y sed de justicia», los que no han perdido el deseo de ser más justos ni el afán de hacer un mundo más digno. Que bien cae este Evangelio, en estos días en los cuales se está debatiendo la nueva Corte Suprema de Justicia y qué no puede seguir siendo lo mismo de todo el tiempo y del pasado. Allí están claras las palabras del Evangelio, por favor señores legisladores, escuchen la Palabra de Dios, escuchen que dice dichosos a todos los que tenemos hambre y sed de justicia, a todo este pueblo hondureño, que tiene derecho a tener justicia.