Por. Marta Aguirre Gómez Corta (NIUS)
Detrás del enorme aumento de casos de Covid en China se encuentra la última subvariante de ómicron, la BF.7, que, sin embargo, no ha afectado a otros países.
Desde que China levantó de forma abrupta las durísimas restricciones por la pandemia la semana pasada, la covid se ha disparado entre su población.
Detrás de todo este caos se encuentra la última subvariante de ómicron, la BF.7. Es ella la responsable de estar disparando los contagios en Pekín y de ahí al resto de China, a pesar de que en otras partes del mundo los casos parecen, por ahora, contenerse.
PUBLICIDAD
La BF.7 es un sublinaje de la variante omicron BA.5 y, según los informes procedentes de China, su capacidad de infectar es mayor que la de cualquiera de las variantes anteriores: se transmite con más velocidad, su periodo de incubación es más corto y su habilidad para reinfectar a personas que han pasado anteriormente la covid y/o están vacunadas también es mayor.
Para que se hagan una idea, si la RO (el número medio de personas a las que un contagiado transmite el virus) de ómicron era 5,08, en la BF.7 es de 10 a 18,6. La situación en China se complica aún más por la cantidad de portadores asintomáticos que tiene esta variante, lo que está dificultando de sobremanera controlar la infección.
Aunque los síntomas más comunes de BF.7 son similares a los de ómicron (fiebre, tos, dolor de garganta, secreción nasal o fatiga), en personas con sistemas inmunológicos más débiles puede causarles una enfermedad más grave.
Las voces de los científicos que alertan de la gravedad de lo que se le viene encima a China aumentan cada día. Entre ellos se encuentra el prestigioso Eric Feigl-Ding. Es uno de los científicos más reputados del mundo. Es epidemiólogo y economista de Salud en la Escuela de Salud Pública de Harvard y miembro principal de la Federación de Científicos Americanos en Washington. Se graduó en la Universidad Johns Hopkins con honores en salud pública. Feigl-Ding ha alertado del riesgo que corre China.
La BF.7 se ha detectado en otros países del mundo, también en España, pero su crecimiento no es ni mucho menos comparable con el de China. En Estados Unidos se estimó que representó el 5,7 % de las infecciones hasta el 10 de diciembre, frente al 6,6 % de la semana anterior, mientras que en Reino Unido se ha reducido la incidencia también de casos en las últimas semanas.
Los investigadores desconocen a qué se debe la fortísima expansión de la BF.7 en China y no en otros lugares. Algunos apuntan al bajo nivel de inmunidad en la población china debido a que no han pasado anteriormente la enfermedad, las insuficientes tasas de vacunación entre la población y la menor efectividad de las vacunas que se inocularon allí comparadas con las que se pusieron en Occidente, mayoritariamente, las de ARN mensajero.