Los desafíos de Tito Asfura

César Indiano

Todos piensan que gobernar a Honduras debería ser comida de trompudo, pero, únicamente cuando se toman las riendas de un país caótico, negativo e incendiario como el nuestro, los mandatarios se dan cuenta del berenjenal en que se han metido.
El primer desafío de Tito Asfura es de tipo político, para construir su victoria el 30 de noviembre del 2025 el candidato nacionalista hizo de tripas corazón – quiero decir – sacó chispas de la ceniza entre miles de correligionarios que se declaraban derrotados en la víspera.

En estos momentos, a escasos dos meses de haber tomado las riendas del gobierno, el mandatario está siendo presionado por dos fuerzas acorazadas que ya lo están bombardeando en silencio. Una de ellas es la oposición la cual está integrada por miles de liberales golpeados más un partido de izquierdas cuyos líderes se van desvaneciendo en el éter de la insignificancia. La otra fuerza, está compuesta por los propios correligionarios nacionalistas los cuales están “regresando a casa” con las cajas destempladas.

El presidente Asfura entiende perfectamente que muchos líderes cachurecos de vieja militancia no creyeron en su victoria – y no sólo eso – que dudaron de su talento y capacidad para gobernar la nación. Así que, complacer las airadas expectativas de afines y contrarios dando la sensación de que el mandatario tiene planes efectivos para que el país vaya hacia alguna parte, es un reto inmediato que requiere atención de su parte.

Antes de los cien días de gobierno, el nuevo gabinete no ha puesto un escudo protector en Casa de Gobierno ni ha encendido las alertas tempranas para detener los misiles de la crítica, todo parece indicar que la paz ha vuelto al país y que se ha apagado de forma casi total el bullicio enfermizo de las condenas, reproches e infamias del fallido gobierno anterior. Pasar del ruido perturbador del Zelayismo a la serenidad de un Partido Nacional renacido, ha sido como salir corriendo de un aviario de urracas y pericos para ingresar a un bosque silencioso.

Pero, ahora todos los hondureños se preguntan y lograda la paz, ¿qué sigue?

Aquí es donde la mula bota a Genaro. Porque lo que sigue son determinaciones drásticas en materia de ahorro público, recorte de personal y simplificación de los procesos administrativos, decisiones que a la mayoría de los hondureños no les agradan. Básicamente, lo que Tito Asfura nos está diciendo es que nos pongamos a trabajar cada uno en su changarro. Cada cual con su tractor o su carreta. Que volvamos a tener fe en la granja, en la finca, en el aserradero, en la fábrica, en la molienda, en la tienda y en la cantera y que encendamos el fuego de la creatividad y la iniciativa permitiendo que el gobierno sea un actor secundario.

Excepto que el gobierno cuadriplicara su deuda externa, las arcas del país no alcanzan para satisfacer las codicias financieras de miles de ciudadanos bárbaros que piden, presionan, embargan y demandan al Estado en nombre de leguleyadas que estrangulan las finanzas estatales. El visado financiero que el ejecutivo necesita en estos momentos para comenzar a funcionar ya asciende a 20,000 millones de lempiras en concepto de embargos y demandas.
Pero, Tito Asfura ha sido enfático al decir que no quiere un Estado Gigantesco superpoblado de larvas burocráticas que empobrecen a la nación y que se vuelven estorbosas para el sano desempeño de las funciones públicas.

El entendido a señas y el tonto a leña dice un refrán, con un tono entre súplica y petición, el gobierno actual les está diciendo a miles de colectivos que se vayan a ver si ya puso huevos la chancha. Porque La Política, cuando se practica con lógica es sencilla, gano, me quedo, pierdo, me voy. Todos los activistas, funcionarios, oficinistas de partido y polizones que se subieron al barco gubernamental en tiempos de Xiomara Castro y que hoy se aferran a puestos inventados ¡deben abandonar las oficinas de inmediato! ¡se acabó la fiesta! ¡a la mierda los pastores que la pascua se acabó!

Tito Asfura necesita entronizar una mentalidad de riqueza y eficiencia, pero, este mensaje, choca con millones de hondureños cuyo negocio es la pobreza, El Estado, la burocracia y la ineficiencia. Está claro que al nuevo presidente no le agrada la prensa ni la propaganda, no invierte un peso en cosas que no tienen sentido, evade las fantasías gubernamentales y prefiere los hechos a las palabras; básicamente no le atraen ni los debates, ni los embrollos y mucho menos las pedanterías académicas y los excesos religiosos.

En su conducta hay prudencia y humildad genuina, pero, no sabemos si estas cualidades son suficientes para apagar los fuegos de ese país incendiario, caótico y negativo en que se convirtió Honduras tras 50 años de prolecracia, abuso y demagogia.

Por último, muchos analistas esperan que la bendición de Donald Trump se traduzca a milagros financieros para Honduras, olvidando, que el actual presidente de los Estados Unidos es un brutal hombre de negocios, un líder mundial empeñado en que su nación deje de transferir, regalar y obsequiar dinero a segundos y terceros que no dan nada a cambio.

Excepto que la gente en Honduras dé un viraje de 180 grados en su manera de enfocar la realidad (olvidando que en la vida nada es de choto y que El Estado no puede ocuparse de todos) podríamos sacarle provecho a un gobernante que con toda seguridad no llegó al poder para robarle un peso a Honduras. Que el nuevo presidente de Honduras explique cada día que no llegó a la jefatura de gobierno con el propósito de robar, que diga que su objetivo no es saquear las instituciones y que insista en que su intención no es inundar las oficinas de activistas y oportunistas ¡es bueno!

Pero, la pregunta más importante sigue en el aire ¿les agrada a los propietarios del Estado, a los postores de la cosa pública y a los reclutadores de activistas un presidente austero, íntegro y reservado? Yo creo que NO. Todo parece indicar que la oposición no está dispuesta a tratar con un Pepe Mujica nacionalista y ya están presionando con pitos y trompetas para que vuelva ¡el gasto, el derroche, Las Prados blindadas con seguidoras, los manjares rebosantes y la empleomanía!

Por su parte los correligionarios, inclusive los que están volviendo a casa, ¡exigen gasto, derroche, empleos inventados, jefaturas, partidas, salarios caídos, gobernaciones, consulados, embajadas, consultorías, comisiones, despilfarro y una buena tajada de esa nación que fue salvada por un pelito!; los nacionalistas no quieren a un Carías Andino fusilando ladrones ni a un Monchito Cruz cenando con calandracas. Quieren que vuelva la fiesta con filetes de vaca gorda, pero, creo que con Tito Asfura les salió guaya.