La caminata de los creyentes ¿Qué significado tiene?

César Indiano.

La caminata multitudinaria sincronizada a nivel nacional, convocada por líderes evangélicos y católicos, ha dejado calladitos a todos los políticos y a todos los candidatos a puestos de elección popular, incluyendo a los mismos aspirantes a la presidencia de la república.
Supongo que ninguno de los líderes partidarios que ahora están en la contienda, se atrevería a sacar conclusiones precipitadas sobre lo ocurrido el sábado 16 de agosto en las principales avenidas de Honduras. Los políticos tendrían que hacerse – humildemente – las preguntas correctas y por una vez en la vida aceptar que el fanatismo fastidia, entorpece y aburre.

Pero ¿Cuál es el verdadero significado de la caminata de los creyentes? Bueno, hay tres mensajes concretos y todos van dirigidos a los políticos profesionales o de oficio. La caminata de los creyentes tiene un mensaje espiritual, cívico y político. Es una caminata “tres en uno” porque protesta, advierte y anuncia.
Comencemos por el mensaje espiritual; el creyente cristiano quiere dejar claramente establecido que Honduras pertenece y va a seguir perteneciendo a Jesucristo. El creyente cristiano tiene serias divisiones internas no únicamente a nivel de concepciones, doctrinas y métodos, pero, llegados a un punto, todos podemos dejar de lado las discrepancias de fe y cargar en la vía pública la cruz sangrante del Cristo vivo, que es, la causa común que nos articula.

El segundo mensaje es cívico. La caminata de los creyentes deja claramente advertido que reprueba toda manifestación político-partidaria que divida, enemiste, fanatice y desuna al hondureño. La caminata de los creyentes se ha manifestado en contra de todo discurso díscolo, mentira estratégica, ataque inmoral o insulto desmedido que no respete las reglas del juego electoral. La caminata ha sido una prueba palpable de que se pueden llevar a cabo manifestaciones patrióticas sin violencia, sin ofensas y sin trampas. El pueblo creyente ha dejado claro que la política no es más importante que la paz y que cualquier promesa de hombre carece de sentido si no viene de Dios.

Pero, es el mensaje político el que más asusta a todos los candidatos a elección popular. La caminata de los creyentes ha dejado un mensaje claro y rotundo: no queremos barbarie socialista en Honduras, ya no más capitalismo bestial en Honduras, ya no más corrupción estatal en Honduras, estamos hartos de la brutalidad de las campañas electorales y de los procesos fraudulentos e indecentes.

Ahora la palabra la tienen los candidatos ¿seguirán amenazando a la gente buena con promesas antidemocráticas basadas en tiranía gubernamental, venganzas judiciales, despotismo estatal, corrupción selectiva y antivalores cristianos?  O por el contrario ¿querrán ganarse la simpatía del pueblo creyente ofreciendo democracia, respeto por los contrarios, gobiernos decentes, elecciones limpias y apego a los valores cristianos de las masas que deciden?

El pueblo creyente ya ha hablado y lo ha hecho en un día soleado de paz, cánticos, concordia y devoción sencilla por las cosas bonitas que tenemos en la patria. Si los políticos de oficio quieren continuar con sus repudios, sus amenazas, sus berrinches y sus abominaciones… ¡allá ellos!