En un mensaje con remitente directo y con destino claro, publicado en sus redes sociales la designada presidencial electa María Antonieta Mejía le exigió a la presidenta del gobierno socialista de LIBRE que respete las leyes. Carta íntegra.
Presidenta saliente Xiomara Castro:
Su mensaje no defiende la democracia; la instrumentaliza. No protege la soberanía; la utiliza como coartada. No fortalece las instituciones; las debilita y las atropella.
El país está cansado de los reiterados actos de vulneración a la Constitución de la República cometidos durante su mandato, justificados con discursos victimistas y ejecutados mediante el uso abusivo del poder.
La democracia no se defiende desplazando culpas, sino respetando reglas.
Usted no puede invocar el “apego irrestricto a la voluntad popular” mientras avala un decreto que vulnera la separación de poderes y pretende someter al Consejo Nacional Electoral a la voluntad de una mayoría legislativa circunstancial y jurídicamente cuestionada.
La Constitución no le confiere facultades para sustituir al órgano electoral, ni para imponerle por decreto cómo, cuándo o bajo qué presión debe actuar. Eso no es defensa del voto: es intervención política sobre el árbitro electoral.
Si existen actas pendientes, impugnaciones o irregularidades, deben resolverse conforme a la ley y por los órganos competentes; no por presión presidencial, no por decretos autojustificados y, mucho menos, por discursos diseñados para convertir la incertidumbre en herramienta política.
La soberanía popular no se protege debilitando las instituciones, sino garantizando su independencia. Y la democracia no se defiende desde el poder contra las reglas, sino desde las reglas frente al poder.
Usted prometió ante la Nación aceptar el resultado electoral una vez que el Consejo Nacional Electoral emitiera su declaratoria oficial. Le exigimos que honre esa palabra. Persistir en el uso del aparato del Estado para forzar el proceso cuando el resultado no le favorece constituye una ruptura grave con el compromiso democrático que usted asumió frente al país.
El pueblo hondureño habló con claridad y contundencia: no la respalda ni a usted ni al proyecto político que representa.
La democracia no se firma: se respeta. Y se acepta.